Para eso de la seis de la tarde estaba dividida, pero me resistí rápida y victoriosamente. El pulso de mi corazón se acelera y viene la imagen del pez que se rehusa a ser tocado y eso te engrandece torpemente. Resisto, mientras la bombilla del mate pasa de boca en boca, toda la tarde hasta oscurecer. Eres tan bello que me duele y vuelve la porquería imaginaria. La cara de chiquillo mirando al horizonte acaba de quitarme el papel protagonista y me rehúso todo el tiempo a caer seducida por mi propia imaginación softporn. Intento ignorar el ritmo que sé, quieres llevar, pero gozar tu belleza hasta vomitar es lo que no quiero. Te daría mi vida entera, esta vez sin equivocar, pero tu no nadas comnigo, eres la marea.
El guapito me entrega tanta satisfacción que lo ignora, no lo puede saber porque hasta enterarse, todo terminaría. Tu cabello entre mis dedos es la única imagen que aparece mientras te ríes. Y lo primero que intento mantener en pie es no fiarme de las sonrisas, pero me voy y tu marea es tan fuerte que he caído, casi tan similar a dártelo a tu manera. Me detengo de volver a perder y me dispongo a levantarme, comienzo a lanzarte las plumas en donde puedo protegerme y recíen te dignas a mirarme. No quise decirte palabras agradables, pues prefiero descolocar ese discurso que intenta dividir-me, me verás ir más allá de donde crees.


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