"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"
jueves, 10 de noviembre de 2011
Dios vino cinematográficamente a mis sueños
Cuando era una pobre campesina con una vida bajo el velo de la oración de praderas en pastos entremedio de nubes y animales de pastoreo, vì la realidad. Tuve a mi pueblo entre el musgo y hubo un tiempo de peste y posesiones diabólicas. La poesía esta vez no pudo salvarnos ni la métrica ni sus rimas. Una mañana, así como la de hoy los sueños se volvieron lente de cámara y lo ominoso volvió a ser partícipe de mis ocurrencias. Tres demonios de perros negros se comieron mi criadero de conejos y no pude salvarlos, por un tiempo casi estuvieron por acabar conmigo. Apareció una luz que los esptantó y como un episódio bíblico, Dios me miró y al extenderme la mano le pregunté que acaso me creería una especie de Juana de Arcos, entre risas y copas de vino me entregó un noviembre lleno de deseo circulante. Me explicó que era necesario olvidar el estribillo que decía "no te pares frente a mí, con esa mirada tan hiriente", mientras el tren se iba hacia la oscuridad y que las violaciones a veces si son consentidas.
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