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"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ay, no sé

Ahora que nadie puede abortar mi deseo, te cuento que espero-hago paciente el día de las prioridades femeninas; que luego de estas vendrán el término a mi resfriado escarpado matutino del cuál doy término con oxolamina. He notado que han bajado mis defensas, se debe paralelamente a la toma de las siguientes decisiones mentales: dejar atrás a todas mis segundas opciones, recordarte como lo que eres y ver como un año ya no se hace demasiado, si lo miramos lineal-mente de enero a diciembre.
También pienso en las 22 navidades que se predicen como todas mis últimas intuiciones nocturnas acerca de la masturbación que gira entre dos o tres imágenes donde más escandalizados estábamos, sobre mi piel siempre tímida como guardando el mejor misterio humano y no es más que pudor al rechazo.
Las mañanas de estos días libres van de escuchar y aplaudir, ver la televisión o jugar videojuegos para hasta las 6 pm, para un rato de música, piscina y libros en mi patio. Lanzo al espacio una frazada invadida de hormigas torturadoras. Reconozco que es muy cercano el vacío en todas estas actividades, a veces creo que el hacer y el tener están unidos a un fin que para mi bienestar es preferible no entrar a escarbar. Hacer hacer tanto para tener, si yo no quiero tener nada ahora, sólo hago y hago porque sino optaría por la muerte.
Dibujar para retomar un ritmo calmado, para determinar ciertas tareas en el presente, optar por preocuparse en los trazados, nunca en el devenir.
Una vez me dijeron que las mujeres nunca saben para donde van ni lo que quieren, ¿podrían saber que no quieren nada, sino todo y a la vez?


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