Es inevitable pensar en estas instancias sobre el tiempo, más que en las personas y los agradecimientos.
Creo que a estas alturas el tiempo no perdona y pase lo que pase, sea como sea, todo lo que llevo hasta ahora, me hace sentir una persona inmensamente feliz; con toda esta inmediatez y velocidad. En esta etapa final y viéndome aquí tan joven, llena de energía y ansiosa por seguir allá adelante sin tener idea de lo que me trae el futuro, me siento grande.
Espero que este trabajo quede plasmado en todas las personas que ayudaron y aportaron un granito para terminarlo de la mejor manera. Aquí es innegable recordar a mi familia, que me dio todo el espacio y disposición para trabajar todo el tiempo que fuese necesario, que me daba libre espacio para concentrarme y me dieron la posibilidad de ausentarme en todas esas cosas familiares sin decir nunca esa frase tan fea: “estamos muy sentidos contigo Valentina”.
A mis amigos que comprendieron mis ausencias en la pista de baile y por estar ahí esperándome cuando podía escaparme en los ratitos libres. Ahora les digo que en todos sus proyectos, ideales y panoramas me pueden incluir, que yo estaré en todas.
A todos ellos les dedico:
[…] porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.
— Jack Kerouac - On The Road
VALENTINA DENISSE FUENTES FIGUEROA


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