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"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"

martes, 3 de enero de 2012

Felicidad

Pensaba en los conservadores con telón de fondo liberal
Son un asco, apestan tanto viéndolos alucinar ocupando el lenguaje lleno de metáforas adolescentes,
evocando al niño interior que se lleva dentro
siendo nada más que damas antiguas impresionadas de ir a la máscara.

Pensaba en las mujeres que no quieren ser Kenita Larraín
tal vez les faltaría precisamente ser más putas antes de contraer matrimonio
y no negarse a ser mujeres.

Pensaba en los perversos
que creen que la falta del otro cae precisamente en ellos
y no son más que gozadores de la insatisfacción del otro.

Pienso en los que odian a sus padres y terminan
llegando todas las noches a comer algo del refrigerador.

Pensaba en los que creen saberlo todo
y precisamente son los reprimidos por sus propios pensamientos,
pasan días en su pieza.

Pensaba en las weonas que lo cuentan todo,
sin poder escucharlas. 
No tienen idea que el chillido de su voz
no logra más que dolor de cabeza.

Pensaba en los que cuentan historias
que jamás podré presenciar,
creen impresionarme y
yo no soy la artista sensible.

Pensaba en los viajes,
a veces me interno por la nave de los locos.

Pensaba en los oportunistas,
lo pretenden todo
y terminan siendo tan miserable como en un comienzo.

Pensaba en las falsas depresiones
esos creen tanto en el amor
como no han querido creer nunca.

Pienso en la palabra libertad,
que esta no existiría sin el acto de reprimir.

Pienso en vivir en una casa con mi novio
que me quiera tanto como yo a él,
que esta vez sea correspondido
y no me vuelvan a tocar chicos 
que corran a las faldas de su madre 
para no nombrarlo mientras jugamos a las escondidas.

Pienso en el vacío que provoca la hipervelocidad posmoderna,
que sólo escribir, dibujar y bailar
detienen ese trayecto.

Pensaba en mi vagina,
huele tan bien.

Pensaba en el futuro
que no tengo
que me falta
pero que es genial así.

Pienso en las falsas castraciones
que son una mala excusa
para no ser sincero.


Pensaba en los cobardes evasivos,
siempre culpan a todos los otros.
Nunca han tenido el valor de hacer 
cosas realmente grandes.

Pienso en los misterios,
esa debe ser la palabra tatuada
bajo mi piel.

Pienso en la felicidad que se parece
al relajo del orgasmo
al relajo de un bebé entre los brazos
¿que es como confianza de mí misma?
imposibilidad lógica.

Felicidad

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