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"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"

viernes, 20 de enero de 2012

Los hijos de nada en particular

Mozz ayudó a terminar este escrito:

En la nación de armas contra el cáncer no existe un minuto de paz. Aplastan aun más fuerte que el dolor recibido. Arden de vida y capitalismo.
Los que nacieron ahí dentro y no quieren todo lo heredado, mienten al cruzar los semáforos, inventan nuevas direcciones en palabras y toman el té tendidos en espacios oscuros. Todo es un intento de comerse al más grande, de modo simbólico y distraído.
Mienten en su malestar, buscando pocas y simples intervenciones para sentirse mejor, para detener el tiempo. Fuman como castigo de la pobreza que los rodea, no se rinden jamás.
Los hijos de nada en particular, piden no detenerse en el tiempo, piden no repetir los mismos estados anímicos, piden la guerra civil y que arda todo por donde han recorrido alguna vez.
No leen a filósofos ellos son los nuevos filósofos; viendo series y películas de la cultura popular. Los programas de farándula repiten patrones de la sociedad: el macho alfa, la puta, el tonto, la loca, el chico popular, el eterno joven, el fiestero, la enamorada, la intelectual sensual, el deportista, la alternativa, la moralista, el machista, el gay, la histérica, el obsesivo y un etcétera prolongado en el tiempo intenta posicionar a los hijos de la nada.
Los hijos y herederos de nada en particular saben que la clandestinidad los vuelve frágiles y eternos, explotan como estrellas dentro de un tarrito que al cerrarlo no se extingue, perduran y después de mucho tiempo, al abrirlo explotan como fuegos artificiales, pero no sólo en las grandes celebraciones de la humanidad, sino que siempre y en todo momento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La pura y santa verdad D: