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"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"

viernes, 25 de mayo de 2012

Año selvático

Tengo el recuerdo intacto porque después del viaje sin retorno parten los días así, sin una hegemonía concreta. Hay una variedad de títulos que poner a este escrito: Año sabático, evasiones hegemónicas, perfiles narcisos y obsesivos, alegría, pistas de baile, saber de calle.
Quiero agregar una crítica al arte que sale de los museos y le pone mucho más énfasis al marco. Es la antigua analogía a la realidat.
Lo que llevo dentro tiene algo que ver con todos estos conceptos anteriores, que intentan decir algo concreto, algo concreto que me ha llevado a quedarme bien sola porque al intentar decirlo se hace una especie de elección o discriminación, el querido "no me importa nada" no ha logrado ser suficiente del todo. Aún así la dicotomía de la alegría y la soledad tiene su placer oscilante entre actitudes adultez-niñez que posiciona en esa locura que por estructura ya es casi mi personalidad preferida.
He querido hablar de que ya no me compro nada y desde ahí también he podido ceder a conocer-vivenciar. La calle tiene todo eso, las fiestas masivas tiene todo eso, los bares y citas en casas desconocidas. He podido diferenciar la represión y los signos corporales, el movimiento de las manos y los gestos más esenciales.
A veces pienso en que quisiera estar entre todas esas cosas que dicen que hacen, otras no me compro nada de eso que dicen que hacen, y es ahí donde me pongo a crear en una violencia llena de alegría: A veces le llamo libertad. La beso y reímos juntos.
No me compro al artista, no me compro al liberal ni al capitalista de corbata, todos llevamos dentro un católico, un machista. No me compro al comunista de perfil narcisista.
No me compro al anarquista burgués ni a los hinchas de futbol.

No me he estado comprando el discurso transgresor rupturista, no me he estado comprando la teoría del arte ni los kindle para almacenar libros, si todo esto carece de calle.
No me he estado comprando la política de institución si carece de calle.
No me he estado comprando la violencia si se está creyendo en algo.

No he podido creerme tu alegría si has estado enamorado constantemente de tu propio pene, si estás tan reprimido y me violentas a mi por no salir del closet.

Los reprimidos no saben de calle, de errores, ni de alegrías.

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