En el día de mi cumpleaños, me dijeron que había nacido a las 14:00 pm. Eso me explica que algunas cosas cambian. Durante la noche de ese mismo día, vino a mi casa mucha gente, todos aman el fuego y las caras nuevas, había mucha gente bonita que vomita.
Luego los comencé a ver de manera diferente, podía ver su espíritu y su relación conmigo, hubo mucha gente que murió aquella noche, no sé por qué y volvió para sí el ritual de la despedida con tinte a no se qué. Si me preguntan porque lloro ni sabría la razón exacta, pero por razones numéricas para mi la linealidad de los 12 a los 22 se cerraba, los 10 años de esa vida se iba junto con la apagada de la fogata, el cerrado con llave de la puerta, el apagado de la luz, el caminar por la calle en patota.
Y la comodidad igualmente se presenta veloz y perspicaz, la hostilidad de mi hogar resalta como quien manchó la pared como revolucionario de bolsillo. Aquella noche maté a mis padres y recordé a mi más profundos queridos escondidos amores, brindé sin ellos pero no los necesité, me acordé que ellos van buscando en otras un rastro que dejé tirado por el viento, el carboncillo esparcido en mi pasto verde pisoteado sin cuidado y regado con leve culpabilidad en listados pendientes.
No miré ni atrás ni adelante, solo pienso en tirarme en mi cama más del tiempo que se ocupa sólo en dormir.
"No creo en nada, no temo a nada pero el corazón cambia"
lunes, 24 de septiembre de 2012
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